La teoría, bah más que teoría el (supuesto) saber popular, dice que en unas vacaciones normales, o sea 15 días (¡qué esclavos que somos, mamita!) casi toda la primera semana es la que se tarda en aclimatarse, en adaptarse al estado vacacional.
Pero en tres meses, ¿cómo es el tema? Es difícil hasta para uno mismo, una vez que ya arrancó el viaje, caer en cuenta de que va a ser tanto tiempo.
Encima, a veces, el universo conspira (uff que Coelhoso sonó eso) para que uno no pueda terminar de desconectarse.
Iba una hora aproximadamente de viaje (sé que es poco para esperarse desconectado, pero bueno), y se prendieron las pantallas del micro, lo que prometía el inicio de una película.
Sin embargo, durante media hora (puede haber sido menos) dejaron una pantalla azul. Eso solo. Como burlándose de uno (mejor ni hablar de la basura que pusieron después)
Pero, ¿una pantalla azul? Quizás para muchos pueda pasar desapercibido. Pero para alguien que trabajó tanto tiempo en sistemas, y encima en testing, eso sólo, es volver a la oficina.
«Y sigo preso. Pero ahora el viento corre alrededor»
(«Segundo movimiento: Lo de afuera», Extremoduro)