Diario de un Bohemio en busca del ascenso – Fecha 11

Atlético Güemes 0 – Atlanta 2

Luego de la victoria en el Clásico que dejó a los exvecinos con varios problemitas —visita de la barra a los jugadores, disolución de la secretaría técnica, periodistas partidarios tratando de minimizar la historia de Atlanta para atenuar su dolor, lo que solo profundizó nuestra alegría (Hay pocas sensaciones más gratificantes)—, el Bohemio metió su tercera victoria al hilo, algo que hace un mes era impensado. Puedo ponerme una pequeña medalla de que hace unos envíos atrás, cuando el hat-trick era de derrotas y nos dejaba cerca de los últimos puestos mientras se hablaba de la posible renuncia de Pellerano, dije que me parecía apresurado, que ningún equipo nos había pasado por arriba y que nos estaba faltando un poco de suerte. Pero, ¿quiero tener razón o ser feliz?

En estos días se me dio por ver todas las Batman mientras me juego la trilogía de los Arkham (y me hice de un pequeño Caballero de la Noche en un Kinder pascual). En Batman Vuelve, la segunda de Tim Burton, Max Shreck, un empresario millonario apodado el Santa Claus de Gotham, al repartir regalos les dice a los habitantes: “Me gustaría poder dar algo más que unas chucherías caras”. Esto se me viene a la mente porque, a pesar de la seguidilla de triunfos, la verdad es que tampoco estamos brillando. El primer tiempo contra Güemes fue un espanto, al punto de que en el entretiempo no hubo resumen. O me lo perdí —puede que haya cabeceado debido a un almuerzo de empanadas armenias y vino, además de una salida de viernes que, a pesar de ser domingo el día del partido, cada vez cuesta más el recupero— pero sé que, salvo una que tuvimos a los cuatro minutos que se dirigió hacia eso que llaman arco, el resto de lo que se podría considerar para armar un resumen fueron jugadas intrascendentes en cualquier otro encuentro. Hay una frase que dice: “Solo hablá cuando tus palabras sean mejores que el silencio”. Creo que la televisación debería prestarle más atención a esta idea y sino hay nada, que no haya nada entonces”. Y devolvernos nuestro tiempo, aunque lo dilapidemos en las redes viendo qué se dice del partido en el que nada pasa.

En el segundo tiempo, los dos equipos arrancaron con más ahínco. Tanto fue así que Walter Juárez, que había ingresado en Güemes en el entretiempo, a los cinco minutos sintió que ya se había deslomado por el equipo y le propinó un golpe a Dylan Argüello, que no pudimos ver los que presenciamos el partido desde la comodidad de nuestras casa porque el camarógrafo estuvo un poco disperso durante varias de las jugadas de ayer a las que llegó un rato tarde. Puede que lo poco atractivo de lo que se estaba viendo en campo haya hecho su parte. En fin, a pesar de que se trenzaron luego del supuesto golpe (y que Argüello ya tenía amarilla), el árbitro decidió expulsar a Juárez y, de ahí en adelante, el camino a la victoria se allanó. Sin embargo, en la jugada siguiente, Güemes tuvo la chance de ponerse al frente pero el tiro de Sala se fue apenas desviado.

El ingreso de Bernardi y Fedele le sentó bien al Bohemio. En su primera intervención, LaPelotaSiempreAlDiez Bernardi metió un centro sutil al área que, luego de un pifie del defensor local, le quedó a Fedele, quien habilitó a Quintana y este definió sin darle ningún tipo de posibilidad de reacción al arquero. Importante que El Nueve vuelva al gol. El equipo santiagueño tuvo algunos intentos más, pero ninguno demasiado certero ni que nos la hiciera pasar mal y ya, cuando quedaban cinco minutos, nuevamente Bernardi la metió, con un toque con el que demostró su categoría, al área, Rivero se la bajó a Castro (ambos recién ingresados también) para poner el 2-0 final. Fiesta y despabilo.

Segunda victoria consecutiva en condición de visitante, algo que se nos venía haciendo esquivo en los últimos torneos y volvimos a posición de Reducido. En cuanto al odio al rival, volvería a la frase de los Lumineers vertida unos envíos atrás (esta semana la banda estadounidense se presenta en Buenos Aires —hermoso show para ver—, aunque al ser miércoles, y encima el jueves toca Caballeros de la Quema, el tema del recupero va a estar difícil) pero me voy a quedar con este otro gran momento de Iorio -esa noche brilló Ricardo-: “A mí me sirve que canten de Güemes”.

El domingo vamos contra Tristán, que viene segundo.

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