Mañana es mentira
Veo la silueta de Port Knot City a lo lejos. Vengo de escalar una montaña cargando unos noventa kilos a mis espaldas, de luchar con tres CVs, una especie de espíritu que se convierte en un animal marino lovecraftiano que intenta arrastrarme hacia un océano brumoso, oleoso. Estoy agotado, con restos de aquel aceite por […]