Diario de un Bohemio en busca del ascenso – Fecha 12

Atlanta 3 – Tristán Suárez 1

Un cambio de horario del que nos enteramos a última hora casi hace que lleguemos tarde al partido (o que no pudiéramos comer antes). Puede que hayamos tenido demasiada confianza en Google, que el lunes aseguraba —con esa tendencia de las nuevas tecnologías de no permitirse decir que no saben de algo, a imagen y semejanza de su creador— que jugábamos a las 15 (es cierto que la AFA y sus desprolijidades organizativas no ayudan), por lo que habíamos organizado un almuerzo en Los Bohemios como previa al enfrentamiento contra Tristán Suárez. Finalmente, pudimos hacerlo (un poco más temprano gracias al aviso salvador de mi padre) y nos fuimos al bodegón a probar su nueva creación: la milanesa Napoleón, en homenaje al perro que acompañaba al equipo allá a mediados de los años 30 (estamos a cuatro años nomás que «los 30» sea ambiguo) y que, según las crónicas, animaba los entretiempos y le traía suerte al equipo.

¿De qué hablás, querido?, podés estar pensando en este momento, así que vamos nuevamente con un poco de historia, ya que supongo que la mayoría no debe tener idea de quien es Napoleón (el perro, claro).

En 1936, a Francisco Belón, socio número 84 de Atlanta (no sé si se hizo una investigación al respecto, pero 84 fue nuestro último año en primera. Para analizar cuando hablemos de suerte, magia y demás), el portero de la cancha de Chacarita (todavía eran vecinos esos) le regaló un perro que se convirtió en la mascota del equipo y que, se dice, le traía suerte. Esto surge, o se afianza, un día que enfrentábamos a Talleres de Remedios de Escalada en el que, debido a los fuegos artificiales, Napoleón desapareció todo el primer tiempo y caíamos 1-5. Pero en el entretiempo volvió y Atlanta logró ponerse 5-5 para hacer crecer la leyenda del perro, que unos años después murió atropellado. Su dueño decidió embalsamarlo, y ahora hace su aparición para los aniversarios o cuando necesitamos algo de suerte. En fin, el bodegón le hizo una milanesa napolitana en homenaje con el agregado de cuatro huevos fritos, tomate, tomates cherry y aceitunas. Una bomba. Para compartir. Recomiendo.

Mientras devorábamos con fruición y apuro la milanesa —el partido había pasado de las 15 a las 13—, en la cancha que linda con el bodegón, había jornada de futsal femenino juvenil entre Atlanta y El Trébol. No sé bien de qué categoría, pero ganaron las bohemias 1-0 por un error de la defensora visitante, que quiso salir jugando para el medio; la pelota le quedó larga, y la delantera de Atlanta aprovechó para poner el único gol. Floja la actitud de la arquera del Trébol que no ahorró gestos para prender fuego, durante y después del partido, a su compañera que se había equivocado y que se retiró llorando de la cancha. Pero bueno, la victoria de Las Bohemias era un buen augurio para lo que se venía.

Cuando llegamos a la platea, sin embargo, cada uno con el que hablabas insistía en repetir que Tristán solo había recibido tres goles en diez fechas. Pero los datos, por suerte, son números fríos, carentes de la falta de lógica que mueve el deporte que tanto nos gusta.

Para el partido con el Lechero, Pellerano hizo dos cambios: #LaPelotaSiempreAlDiez Bernardi y Fedele (ambos habían entrado muy bien contra Güemes) por Nacho Rodríguez y Federico Álvarez. Si bien Tristán arrancó mejor, Atlanta se asentó y golpeó cuando debía. Primero Fedele, tras una gran jugada colectiva, y después Rodríguez Puch de cabeza para irnos al entretiempo 2-0. Los comentarios en la platea mutaron del de los tres goles a cuánto hacía que no nos íbamos al descanso tan tranquilos. Otro error, señores plateístas. Eso no se dice ni aunque se piense. Son máximas del fútbol.

En cambio, el universo, respetuoso, quiso hacerle honor a las máximas y, en la primera del segundo tiempo, Tristán descontó. Sin embargo, cuando el visitante crecía en juego, una desatención entre el arquero rival y un defensa (¡viste que no era para tanto, arquera de El Trébol!) tras un lateral, le dejó a Rivero (que había entrado unos minutos antes por Bernardi) el 3-1. Para los que querían hablar de tres goles. Cuarta victoria al hilo y tercer puesto. La próxima vamos con el equipo de los Grobbo, pero trataremos de chequear el horario más seguido.

Párrafo aparte para la musicalización. En el entretiempo, desde los parlantes sonó Know Your Rights, de los Clash (¿en qué cancha del mundo suenan los Clash?). Nosotros, que tenemos una canción con La Bestia Pop, de los Redondos, no estamos para giladas. Nosotros que tenemos uno de los mejores apodos del fútbol, un himno hermoso, un perro que se llama Napoleón. Esto es Atlanta. Somos Los Bohemios. Y vamos por más.

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