Agropecuario 0 – Atlanta 0
¿Cómo hacer un texto interesante de un cero a cero en un partido carente de atractivo para quienes no son hinchas de ninguno de los dos equipos, mientras el foco se lo lleva ese invento de definición llamado playoff —que no se puede negar que tiene cierto encanto con sus alargues, penales y eliminaciones, aunque tampoco que es poco serio—? ¿Alguien conoció alguna vez a un hincha de Agropecuario? Con esto de que no nos dejan ir a la cancha y visto el escaso público que presenció el cotejo, ¿puede ser que el encuentro nunca se haya jugado? ¿Qué todo sea una ficción?
Hace unos años, Danny Goler propuso el “Code of Reality Protocol”, un experimento a base de sustancias psicodélicas combinadas con estímulos láser mediante los cuales se podría ver el código oculto que compone la supuesta simulación en la que estamos inmersos. ¿Debo hacerme de unos hongos y unos láseres, y volver a ver este encuentro para comprobar si todo es mentira, si hay alguien queriendo arruinarme los domingos por la tarde —con lo que ya me cuestan—? Igual, creo que prefiero vivir en la ignorancia antes que tener que verlo de nuevo.
Pero sea simulación o realidad, lo cierto —aunque lo que es cierto deberemos ponerlo en duda hasta realizar el experimento— es que se cortó la racha de victorias. Podríamos rescatar que al menos no se terminó con una derrota, sobre todo teniendo en cuenta que Agropecuario (¿quién?) es un equipo al que Atlanta nunca le pudo ganar. Y no solo eso, sino que en el corto historial de cinco enfrentamientos, el sojero (no es serio tener este historial con un equipo con ese apodo) ganó cuatro. Pero pudimos ganarlo en la última jugada, lo que deja un regusto amargo. Sirve el punto que nos ubicó en el segundo puesto, al menos hasta que jueguen San Martín de Tucumán (va mañana contra el puntero Gimnasia de Jujuy) y Chicago que juega hoy con Almagro (que viene último).
Para entender por qué un historial tan corto con Agropecuario podríamos hacer un poco de historia. Dicho club se fundó en 2011. Sí, 2011. ¿Cómo es que un equipo que está por cumplir 15 años ya juega en el Nacional B e, incluso, participó de algún reducido para llegar a la máxima categoría? Y…habría que revisar lo que hizo en su paso fugaz por el Torneo Argentino pero en 2018 se convirtió en el club más joven en ascender al Nacional. Un dato de color que, seguramente, no tenga nada que ver con este ascenso meteórico: su fundador (y presidente) es Bernardo Grobocopatel, parte de la familia del grupo agroindustrial Los Grobo. Así como es casualidad que Barracas juegue en Primera. Siga, siga…
Del partido, un cero a cero clavado desde que salieron los equipos a la cancha, no hay mucho para hablar. Llamó la atención la decisión de Pellerano de no meter a Quintana de entrada. En su lugar estuvo Castro, de flojo desempeño. También tuvimos la baja del arquero Rago, por quien ingresó Kaleniuk, e Ignacio Rodríguez volvió a la titularidad por #LaPelotaSiempreAlDiez Bernardi (que se perdió el gol en la última con asistencia de Quintana…).
El nivel de odio al rival es casi nulo. ¿Cómo se puede odiar a la nada? Solo Atreyu en el reino de Fantasía (¡Qué peliculón La Historia Sin Fin!). Pero, a pesar de que tienda a cero, se acrecienta por todo lo espurio que rodea su ascenso y permanencia. Siempre libera el minuto de odio contra los equipos del poder.
Vi el cotejo, luego de un asado, rodeado de hinchas de equipos que ya habían sido eliminados del famoso playoff, pero que preferían seguir viendo el resto de los encuentros (a la misma hora se jugaba un Rosario Central-Independiente en el Gigante de Arroyito que nada tien que envidiarle el Ofelia Rozenzuaig, estadio de Agropecuario, para algún desprevenido), quienes no se guardaron comentarios despectivos contra la transmisión, el despliegue futbolístico y todo lo que hacía al juego del Bohemio, sobre todo en los minutos finales, cruciales en la vida del hincha, cuando ya se veía que el 0-0 era inamovible. No lo recomiendo, pero ya que no hubo nada de música en esta entrega, dejo esta frase y temazo de Mostruo! acorde: “Cuando el rencor se apodera de mí, y todos mueren a mi alrededor, quisiera ser un capitán, vagando por la inmensidad, dudando si quedarme allá. O si volver.” (“El Capitán”, de Mostruo!).
La próxima vamos contra Rafaela. El horario es un misterio hasta un rato antes. No trates de entender la simulación. Disfrutala.