Atlanta 1 – Gimnasia y Tiro 1
El martes pasado tocó Andrés Calamaro en el arena de Villa Crespo y ahí estuve, como debería haber hecho cualquier ser humano con alma, sobre todo de mi generación. En Bohemio, gran canción de su disco homónimo de 2013 (increíble que ya hayan pasado trece años de la salida de ese discazo que recomiendo mucho y cada vez que hablo de él), Andrés canta “Bohemio es en la sombra encontrarle el sentido a las cosas”. Algo de eso tiene esto para los que nos gusta escribir y que comparte con lo que siente, mayoritariamente, el hincha de fútbol.
Gimnasia y Tiro de Salta se hizo presente en Villa Crespo con la única intención de no perder. Su presente, cercano a los últimos puestos, hizo que sus jugadores abusaran de solo buscar que el tiempo pase (mientras todos nos fuimos poniendo viejos), con un árbitro cómplice que nunca los apuró ni amonestó debido a esto. Siempre que un equipo viene con esas intenciones (por supuesto que alguna vez ese equipo fuimos nosotros, no voy a eludir esa triste realidad) me pregunto qué sentirá un jugador que soñó toda su vida con jugar en primera de tener que verse forzado a simular preocupación por el compañero que se tira para fingir (el arquero lo hizo no menos de cinco veces luego de atajar tiros menores que no requirieron tanto esfuerzo) o patear lejos la pelota que le acercó amablemente el alcanzapelotas. Imagino que al finalizar el partido y ver un punto más en la tabla sienten satisfacción. Gracias a este empate Gimnasia no quedó en zona de descenso, así que esa parte es la que entiendo. Pero mi pregunta refiere a la idea de disfrutar el camino y no solo la meta porque supongo que este comportamiento no será la excepción sino la regla, el modus operandi, del equipo de Azconzábal (que surgió de Estudiantes y también jugó y dirigió a Chacarita lo que explica bastante de todo esto).
Encima casi les sale bien (al parecer, el grito de “Ya te vas a apurar” al arquero rival no surtió efecto) ya que en una de sus únicas llegadas, a los 31 minutos del segundo tiempo y tras una buena apilada de un tal Juan Capano por izquierda que, luego de pasar entre tres, metió el centro atrás para la entrada de Banega que solo la tuvo que empujar, se pusieron en ventaja.
Atlanta había tenido un buen primer tiempo aunque sin demasiadas llegadas, salvo un gol anulado a Quintana por un dudoso fuera de juego por el que el juez de línea fue debidamente insultado durante el resto de la jornada. Y luego del gol visitante las perspectivas eran de jugadores caídos, actuaciones de dolor y preocupación, el ingreso cansino de los médicos para atender la inexistencia de síntomas, durante los quince minutos que quedaban. Sin embargo, diez minutos más tarde, ante un centro de Castro Ponce, de flojo partido esta vez, un jugador de Gimnasia (se llama Villareal pero no sé si hace al texto) en el intento por defender estiró de más el brazo y penal para el Bohemio. Hubo un poco de trifulca en la que nos comimos dos amarillas y los de Gimnasia aprovecharon para hacer (otra vez) que todo tardara más de lo debido, además de intentar poner nervioso a Previtali antes de su ejecución. Pero el cinco de las inferiores bohemias no dudó y la acomodó al palo contrario de donde se lanzó el arquero. Creo que esta vez fue la única en la que el guardametas (gran palabra) rival luego de perder la vertical no aprovechó para quedarse en el suelo y llamar a la asistencia médica que ya no sabría dónde revisarlo. Para esto estudiaron tanto ustedes…
Con todo lo ocurrido, el árbitro solo dio seis de adicional, lo que derivó en una queja efusiva del Pellerano bueno que se ganó una amarilla porque para eso sí estuvo puntilloso el colegiado.
En esta semana que anduve mucho por Villa Crespo, dos días después del show de Andrelo, en el mismo lugar pero con distinta banda hubo una premonición. Gran show de Cuarteto de Nos que en una de las canciones de su último disco canta: “Jugaron más sucio, fueron más astutos, nos acorralaron. Ganaron los malos» («Ganaron los malos«).
Un punto con gusto a poco por el desarrollo pero medianamente celebrado por la reacción ante el gol que hizo que no nos fuéramos con las manos vacías y que mantuviéramos la racha invicta. Además, nos dejó en la punta con los mismos puntos que Gimnasia de Jujuy pero ellos con un partido menos. En odio al rival diría que es poco pero la actitud del partido de ayer les suma, quizás se filtró algo de esto en el texto, así que podría ponerle un 5/10. Y la próxima vamos contra Gimnasia de Jujuy. Duelo de los de arriba, duelo de hermanos. Vamos a la lucha, vamos viejo Atlanta.