Diario de un Bohemio en busca del ascenso – Fecha 18

Midland 1 – Atlanta 2

En medio de la fiebre mundial, que esta vez más que fiebre es una febrícula aunque, supongo, irá tomando fuerza a medida que avance, programaron un Midland–Atlanta el sábado a la tarde, quizás envalentonados por la —discutible pero beneficiosa— decisión final de Scaloni de no convocar a ninguno de los nuestros.

Club Atlético Ferrocarril Midland, así es su nombre completo, se los presento, viene haciendo una gran temporada en su primera aparición en la categoría y se mantiene entre el grupo selecto de los de arriba probablemente apoyado, y ayudado, en su terreno de juego (debe ser de los de la superficie más chica y encima de césped sintético, lo que dificultó la posibilidad de ejecutar nuestro buen fútbol y generó bastantes comentarios sobre si esto debería ser legal). Diecisiete de los veinticinco puntos que cosechó El Funebrero, así su apodo que un poco lo condenó, fueron en esa condición.

A pesar de esa racha en su cancha, los locales decidieron habilitar el ingreso de la parcialidad visitante por lo que, luego de un debate familiar, nos fuimos al Estadio Ciudad de Libertad para presenciar la última fecha de la primera rueda (aunque queda pendiente el encuentro con Almagro por aquel paro del Chiqui Tapia, enfrentamiento que se disputará este fin de semana en Villa Raffo).

Luego de la gran victoria de la semana pasada ante Gimnasia de Jujuy, de la que hablé poco por acá por lo sucedido con el InDios Solari, Pellerano metió dos cambios: salieron Fedele, lesionado en aquel cotejo y que tiene un par de meses por delante de recuperación, y Álvarez e ingresaron Federico Castro y Rivero.

Casi que no llegamos a acomodarnos y mientras en la tribuna discutíamos el ingreso de Castro, Quintana recibió en el área, metió un centro atrás para el ingreso del mencionado Castro que puso el 1-0 a los dos minutos de partido para cerrar el debate. Por eso ellos juegan y nosotros observamos. Fiesta en Libertad. Pero, claro, esto es Atlanta y nada fluye tranquilamente. Así que cuando las nubes comenzaban a copar el cielo y a descargar una llovizna fría sobre los presentes que nos recordaba las bondades del sillón y la televisación, a un tal Rogoski se le ocurrió clavarla desde afuera del área al lado del palo derecho de Rago (escrito parece más golazo de lo que realmente fue). Y, un minuto después, Dylan Argüello, quizás incómodo por las dimensiones del campo de juego, pensó que era buena idea hacer espacio y le propinó un codazo al tres rival para dejarnos con uno menos.

Por esto, para el segundo tiempo Pellerano decidió cambiar a Rodríguez Puch por Sosa para reforzar la defensa pero nos quedamos sin el creador de fútbol. Encima, el 10 de ellos, bautizado Marcos Roseti, del que se venía hablando en la previa, jugador para seguir, estaba intratable y con ganas de ganarlo. Pero el gol les fue esquivo y Rago tuvo unas buenas apariciones en las que estuvieron por acertar.

Cuando todo parecía encaminarse a un 1-1, ingresó Ignacio Rodríguez que sabe de esto de hacerle goles a los funebreros. Ya estábamos en tiempo de descuento. Midland se había quedado con uno menos por una lesión en una jugada confusa que hizo que estuviéramos en igualdad de condiciones por no contar con más cambios. #LaPelotaSiempreAlDiez Bernardi, que había ingresado un rato antes, tiró un centro bastante malo (le echaremos la culpa al campo de juego) que se embarulló y tras un pique raro que desorientó a la defensa de Midland, le cayó a Nacho Rodríguez. Este amagó dos veces, con un poco de fortuna, es cierto, y luego definió para poner el segundo. No hubo tiempo para más ya que en cuanto el local sacó del medio, el árbitro marcó el final y desató la fiesta de los que estábamos ahí. E, imagino, de los que estaban lejos también. Me gustan tus colores, te quiero, regalame un campeonato…

Gran victoria para mantenernos arriba, en una cancha difícil (por todo lo antes dicho) y con el plus de haber podido ir de visitante después de muchos años (dicen trece desde un partido con Central Córdoba pero en 2019 fuimos a Agropecuario y nos dejaron entrar, sorprendidos de la presencia de gente en un estadio, algo inédito en esos pagos). Ahora queda el postergado con Almagro y luego una semana de vacaciones para encarar la segunda parte del torneo.

El odio al rival diría que es nulo. Un dato que no mencioné hasta acá es que no había antecedentes oficiales de este enfrentamiento por lo que no hay nada por qué odiarlos, salvo por el apodo. Pero nos dejaron ir. Buen gesto.

En otro tema, ya que esta vez sí hablamos de fútbol, hoy arranca, posiblemente, la última participación de Messi en un mundial. Si eso no es motivación suficiente, quizás se están quedando sin alma. Días después de la muerte del Indio se filtró un audio que le quería mandar al 10 en el que le decía: “¿Qué tal si ganás un campeonato del mundo más? ¡Estás para eso, viejo!”. ¿Y si está?

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