Diario de un Bohemio en busca del ascenso – Fecha 30

Tristán Suárez 0 – Atlanta 0

Para la previa del enfrentamiento contra Tristán Suárez, y como era domingo, mis viejos invitaron unos ravioles en su casa. Para verlo con más comodidad, llevé un extensor de internet y me pasé un buen rato de la reunión familiar configurándolo junto a uno de esos aparatos que vuelven smart una tele. Cuando terminé, faltaba media hora para el supuesto inicio del cotejo y, como previa (y para probar que todo funcionara), pusimos San Lorenzo-Boca. A quince del, insisto, supuesto arranque del partido, nos acomodamos para verlo, pero, cuando lo buscamos en la aplicación de LPF Play, no aparecía. Filtramos para que solo mostrara los partidos del Nacional y ahí sí lo encontramos, aunque con un ligero detalle: se jugaba al otro día. Por qué el cruce entre el puntero y el cuarto se juega un lunes a las quince es un misterio de esos que no vamos a poder dilucidar quienes no solo queremos disfrutarla, sino también entenderla. Y ahí surgieron las dudas: ¿alguna vez estuvo programado para el domingo o inventamos nosotros una realidad en la que jugábamos a un horario digno? ¿Y ahora qué hacemos? Afuera el clima se iba poniendo hostil así que la respuesta fue irme a casa y dormirme en el sillón, rendido por el almuerzo de ravioles y por el cansancio de una nueva hermosa jornada en el Arena de al lado del gran León, con la presentación de Él Mató. Siempre somos felices viendo a Él Mató.

El verdadero día del partido (no como los falsos sábados que casi hacen que me corran) finalmente lo vi solo en casa (mientras la rompía laboralmente, claro).

Para la visita a Ezeiza, Pellerano se vio obligado a hacer un cambio por uno de los grandes problemas que tuvimos este año a la hora de formar dos veces un mismo equipo. Entró Rodríguez Puch, recién recuperado de su lesión, por Dramisino que, justo cuando venía de dos buenas presentaciones, sufrió una lesión tendinosa en la semana y se pierde lo que resta del torneo.

La primera parte fue bastante aburrida, no voy a mentir, pero Tristán tuvo algunos acercamientos que se podrían llamar llegadas siendo optimistas, o si necesitáramos armar un resumen del partido para vender La Liga De Los Subcampeones Del Mundo.

En cambio, el inicio de la segunda parte nos hizo ilusionar: en cuatro minutos hicimos más que en todo el primer tiempo (y posiblemente que en todo el partido). Primero, un pelotazo largo que Nacho Rodríguez bajó bien y Quintana quiso definir desde afuera, pero que rebotó en un defensor de Suárez y se fue desviado (fue más peligrosa que lo que parece escrita). La otra fue un mano a mano de Federico Álvarez a quién, con un poco de fortuna, la pelota le quedó no muy cómoda en el área chica y, cuando logró definir, dio en el palo y luego recorrió toda la línea antes de ser despejada. Por el lado del local, Becker, ex Atlanta, también tuvo la suya que no pudo esquinar bien, y Rago despejó sin problemas. Y Gallo, tras un buen centro de Becker (creo que con estas dos jugadas hizo más que en su estadía en Atlanta), metió un cabezazo que se fue cerca. Por una protesta infantil, quizás buscada para limpiarse para lo que queda del torneo, Quintana fue amonestado y llegó a la quinta por lo que se perderá el duelo del domingo con Agropecuario, donde les podríamos dar una mano a los exvecinos, que ahora que juegan sin su gente, volvieron a la victoria. Datos. Y no hubo mucho más, ya que en los últimos minutos ambos parecieron conformarse con el punto, que le sirvió más a Suárez, que quedó solo en la punta.

Con este aburrido empate, aunque peor es laburar, quedamos cuartos, a cinco de Tristán, con solo 18 puntos en juego. Se ve cada vez más lejana la posibilidad de clasificar directo a la final, pero todavía seguimos en pie.

Al igual que el Vikingo Quintana, la fecha que viene puede que me la pierda porque, luego de muchos años de cranearlo, con el Cuarteto Cultural (pueden leer lo que escribimos por acá) seremos Turistas En Buenos Aires. Ya habrá tiempo de escribir sobre eso, aunque el nombre es bastante elocuente.

Para cerrar, dejo un disco que me gustó: Tristeza Criolla, de Pretoria. Nos veremos la próxima.

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