Atlanta 0 – Midland 0
No se pudo. Sabíamos que era difícil. Pero he preferide hablar de cosas imposibles, porque de lo posible se sabe demasiado. Encima, la igualdad entre Chicago y San Martín de San Juan del lunes por la tarde le daba a Maipú, rival de Tristán Suárez, la posibilidad de asegurarse la clasificación al reducido con un empate, resultado que le encanta al equipo de Ezeiza. Y así fue. Dos sosos 0-0 y que nada cambie.
Porque, hay que decirlo, Atlanta no pareció jugar el partido como si estuviera ante una oportunidad histórica (aunque dependiera de otros resultados), sino como si se cuidara para el reducido.
Pero nos estamos adelantando. La previa la hicimos en el bodegón Los Bohemios y ahí pudimos ver uno de los grandes problemas que tuvimos este año: en una de las mesas estaban de civil los lesionados Fedele, Previtali, Dramisino, junto a Castro Ponce que había llegado a la quinta amarilla.
Sin embargo, el clima en ese momento era hermoso por lo promisorio. Ese instante de euforia y esperanza que nos da, a quienes disfrutamos de este deporte, la espera de un partido de esta índole. Y este año tuvimos varios de esos momentos. El sábado a la noche, cuando esto ya estaba sentenciado y solo quedaba beber, volvimos a hablar con unos amigos del Argentina-Inglaterra, por poner como ejemplo un recuerdo de un mundial espectacular que ya parece lejano.
Esta sensación alcanzó su pico cuando, promediando el primer tiempo, alguien dijo: Hay gol de Maipú, y el estadio se encendió. Esos segundo en los que vislumbramos la posibilidad de la final, esa felicidad irracional provocada por situaciones completamente ajenas a nosotros y sobre las que no tenemos ningún tipo de incidencia, son los que le dan sentido a todo esto. Igual, duró poco porque otro avisó que lo habían anulado y todos sabíamos que era difícil que se rompiera ese empate. No vi el partido, así que no voy a urdir ningún tipo de teoría conspirativa. Ya bastante tengo con esto de que en Europa, China y Estados Unidos se está empezando a bajar línea para que todos estemos preparados para un colapso de setenta y dos horas. ¿Qué habrá detrás de ese mensaje? ¿Estamos emocionalmente en condiciones de afrontar otro encierro masivo? ¿Tanto cuesta patear al arco?
Volviendo al partido, no tuvimos muchas chances de gol. En el primer tiempo, diría que ninguna. Si ven el resumen, muestran una del Melli Bisanz, pero se nota que es relleno, por poner algo, ya que ni él debe de haber pensado que eso podía terminar en gol. La más clara llegó en tiempo de descuento, con un tiro desde afuera de Martín García que el arquero funebrero despejó bien. Ellos, ya clasificados, tampoco hicieron demasiado, aunque tuvieron alguna en los pies de su diez, de quien ya hablamos en el partido de ida.
Por la parte de abajo, hoy a las 15, en un horario inexplicable para una definición tan importante, juegan Rafaela-Patronato y Chicago-Chacarita. De ahí saldrá el segundo descenso, en el que los de Paraná tienen todos los números. Pero, si hacen un gol, el lío que se puede armar en San Martín…
Un rato antes, los Sin Colores, que finalmente se salvaron pese a una campaña horrible, se enfrentan a Estudiantes de Buenos Aires (otros que carecen de coloración) y ahí sabremos contra quien jugaremos en la primera fecha del reducido (podrían ser ellos o Ciudad de Bolivar). Mención aparte para Ferro, que, con su empate ante el descendido Acassusso, se quedó sin final por diferencia de gol. Hubo Halloween en Caballito el sábado. Otra cuestión para debatir en algún momento es por qué el puntero se define por diferencia de gol, mientras que el descenso, en caso de igualdad de puntos, se resuelve mediante un desempate. Misterios de La Liga de los Subcampeones del Mundo.
Por la visita del Papa, que nos regala dos feriados inestimables a esta altura del año, el inicio del reducido quedó para el fin de semana del 14. Habrá que prepararse y seguir confiando porque, ya sabemos, lo imposible solo tarda un poco más.