Deportivo Maipú 4 – Atlanta 2
Desde la reanudación del torneo, metimos tres derrotas sobre cuatro partidos. Estamos como esos equipos del Mundial (¡Soltá, Fede!) que se desconcentraban después de la pausa de hidratación. Otra farsa de las que nos libramos, al menos por ahora, en el fúbol de ascenso. Si agregamos el pendiente que se jugó en medio del mundial, son cuatro derrotas. Tampoco es para asustarse si recordamos el inicio del campeonato que fue similar. Está claro que no nos sobra nada pero también que con lo que tenemos da para estar en el lote de los de arriba.
La derrota de Gimnasia de Jujuy con Colegiales (justo contra los únicos que les ganamos en esta saga de partidos) nos daba la posibilidad de acercarnos y quedar como únicos escoltas. Encima, arrancamos ganando tras un penal a Nacho Rodríguez que Previtali cambió por gol. Sin embargo, tres minutos le bastaron a Maipú para dar vuelta la historia, en ambos goles con una actitud bastante pasiva de la defensa bohemia.
Cuando moría el primer tiempo, Castro Ponce desbordó y tiró un centro atrás para la definición de Rodríguez Puch (necesitamos más de estos dos) que puso las cosas igualadas. Entretenido primer tiempo en un domingo amodorrado de fin de vacaciones de invierno y luego de un solomillo de cerdo a la cerveza negra que me salió muy bien pero que me dejó boleado. En la previa del cotejo, para mantenerme despierto arranqué el Golf Club Nostalgia, juego de golf (por eso el nombre, ¿no?) en el que el campo es La Tierra devastada en la que la humanidad desapareció y, quizás lo más interesante, la historia de cómo se dio la desaparición se va contando desde los testimonios que van dejando los oyentes de un programa de radio en Marte y que los van mechando con una banda sonora que queda perfecta. Está de oferta en Steam a poco más de un dólar. Una ganga. ¿Se estrenan las publicidades de medio tiempo en los textos? ¿Alguno quiere perder sus ahorros y su alma en una casa de apuestas online?
El final del primer tiempo hizo que nos ilusionáramos. Pero la ilusión no es más que una creencia y se puede desvanecer o ser desbaratada con la evidencia. Y es que Atlanta no está jugando bien. Falta un creador. #LaPelotaSiempreAlDiez no viene en su mejor versión pero cuando sale tampoco entra alguien que cambie el rumbo. A los veinticinco le dieron un penal a Maipú que no pudimos ver porque la transmisión de LPF Play, quizás luchando contra la redundancia, se niega a ese servicio mínimo de repetir, para que Bonfigli ponga el 3-2. Ya que menciono la transmisión, se rumorea que la semana que viene vuelven a pasar los partidos más importantes en TyC, así que celebraremos escuchar a Bricco quejarse de que hay cinco cambios en el fútbol moderno. Y tendremos repeticiones. No es poco.
A cuatro del final, de un tiro de esquina vino el 4-2 que puso cifras definitivas. Pero, para complicar el encuentro que viene, contra los tristes de Temperley, amigos de los Sin Colores, tres minutos más tarde, Rojas pegó una patada innecesaria en mitad de cancha (no se lleva el premio a la patada más boluda de la fecha solo por lo que hizo Coronel en River-Central) y se llevó una tarjeta homónima. Encima Martín García, de lo mejor de Atlanta a lo largo del torneo, recibió la quinta amarilla, y Moreira no se sabe si llega, con lo que deberemos improvisar una defensa casi completa.
Como último dato de color, en medio del partido me llamó la atención una bandera de Maipú con ocho (¡OCHO!) estrellas: 53 58 85 03 86 05 08 21 (en ese orden, las primeras con fondo negro, las siguientes rojo). En un principio pensé que era un homenaje a Lost. Pero sobraban números así que se me dio por investigar. Mi costado de periodista que puja porque lo alimente cada tanto: Las cuatro primeras estrellas son por ganar la Liga Mendocina. Las otras son ascensos al Nacional. Ahora sí, con un equipo con semejante historia no duele tanto comerse cuatro. #LCDTMAllBoys.
Nos vemos la próxima.
PD: Recomiendo mucho Man on the Run, documental sobre los años post Beatles de Paul McCartney, que está en Prime, y Peaches!, último disco de The Black Keys.