Chacarita 0 – Atlanta 1
Pocas cosas más lindas que ganar el clásico y dejarlo en zona de descenso. Y lo bueno es que en la semana hicieron una movida para invitar a un amiguito a que presencie este presente promisorio. Un planazo. También, parece, les pidieron que llevaran encendedores. Comienzo por el final, terminaré en el principio.
Sacando la rivalidad, las esperanzas de ver un buen espectáculo, debido a la actualidad de los dos equipos, eran nulas. Atlanta venía de dos derrotas consecutivas (con Patronato en Paraná y con San Martín de San Juan en Villa Crespo). Por su parte, Chacarita había caído de visitante en un partido polémico con Gimnasia y Tiro de Salta, y había quedado en zona de descenso.
Para este encuentro, Pellerano, consciente de que se jugaba más que tres puntos, metió mano: volvió Rago al arco (que fue la figura), puso línea de cinco (Martín García, Moreira, Galeano, Rojas y Argüello), Rivero, Dramisino y Castro Ponce en el medio, y Nacho Rodríguez y Quintana arriba.
La figura de Rago comenzó a crecer luego de taparle un mano a mano a Cuero, el mejor de ellos, que vino de un pelotazo del arquero, lo que demuestra que sumar gente en una zona, por ejemplo en una línea de cinco, no te garantiza nada (como tampoco llevar un amiguito a la cancha porque el clásico probablemente salga bien. Ja). Y terminó de afianzarse luego de que les regalaran un penal polémico que surgió de otro pelotazo de atrás de mitad de cancha, pero que el uno Bohemio contuvo, ante una definición defectuosa de Domínguez.
Cuando se había cumplido el tiempo adicionado de la primera parte, Atlanta tenía un lateral en su cancha y debo admitir que dije Terminalo, esperando que las cosas mejoren para el segundo tiempo. Pero de esa jugada vino la mejor combinación del Bohemio que Chaca cortó con falta. Y en ese tiro libre que Dramisino tiró bombeado al área y que encontró la cabeza de Moreira, Atlanta se puso 1-0. Fiesta y final del primer tiempo. Y el clima que comenzaba a espesarse en San Martín.
En la segunda parte, Atlanta arrancó mejor y tuvo dos para ampliar el marcador: un tiro de afuera del área de Dramisino que dio en el travesaño y otra en los pies del mismo, luego de un buen pase de Rivero, que el once no pudo dominar y no terminó de definir. Chaca, por su parte, tuvo una clarísima que Galeano le cortó justo a Guanca, luego de una mala cobertura de Moreira. Pero no mucho más.
Victoria que nos hace creer que existe la posibilidad de un futuro mejor (o al menos de disfrutar de fumarlos en pipa ida y vuelta a estos, y ser felices un rato). Ganaron todos los del lote de arriba por lo que no hubo cambios. Seguimos cuartos a seis puntos de Tristán, con ocho fechas por delante.
La última vez que Atlanta había ganado los dos clásicos del año fue en 1980, año en el que el Funebrero descendió a la C y se convirtió en el primer equipo campeón de primera en llegar a esa categoría. Vale mencionarlo para que quede constancia de que no somos el único club con efemérides hostiles. Y porque quizás todo sea un círculo y el destino de los exvecinos esté marcado.
El sábado nos toca con Güemes que viene último pero, sabemos por acá, que los de abajo nos la suelen complicar. Bueno, salvo los que se tuvieron que ir del barrio.
Y ya que hoy sí hablamos de fútbol, y pasando a las recomendaciones, gran documental El Liverpool y el milagro de Estambul (se puede ver en Netflix). También me gustó la charla de Duca y Santiago Motorizado, sobre todo cuando el cantante de Él Mató habla de la final y la despedida de Messi (se puede ver por acá). Y ya que me sacaron Nuevo Día, de Nonpalidece de todas las plataformas estuve escuchando más Activistas y, para cerrar, dejo un temazo con una gran frase: Sin intentos no hay aciertos.