La nueva anormalidad
Cada tanto siento la necesidad de mirar por la ventana y asegurarme de que el mundo sigue ahí, incólume. A cierta hora, que fue acomodándose a los últimos rayos cada vez más frescos del sol, sale un vecino a caminar por el estacionamiento del edificio de enfrente con un palo de golf. Da vueltas, incansablemente, entre los coches. Si por alguna razón no me asomé, lo reconozco […]
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