Patronato 2 – Atlanta 0
Ayer tenía la idea de ir escribiendo mientras se jugaba el partido, ya que lo reprogramaron para un miércoles a las 15:30, pleno horario laboral. Trato de entenderla, así como de verla, pero todavía no hay caso.
Sin embargo, esto de estar involucrado en La Farsa hizo que los planes se desvanecieran cuando sonó el chat del laburo que requería mi presencia en una reunión a cinco minutos del inicio del mismo. #LCDTMAllBoys. Por suerte, no era una de esas notificaciones de las que hablé por acá.
Esto hizo que no pudiera ver la formación del equipo que paró Pellerano para enfrentar a Patronato y lo tuviera que ir armando a través de los comentarios de la transmisión: Galeano entró por Rojas, Sosa por Argüello, Rivero por Previtali, Rodríguez Puch por Morales y Castro por el mal expulsado Quintana. Es tremendo lo que nos cuesta tener un equipo medianamente fijo. No explica todo lo que está pasando pero es un atenuante.
Para empeorar las cosas, mientras atinaban a explicarme algo del trabajo que no terminaba de entender (y creo que todavía no lo entiendo del todo), se escuchó de fondo el grito a volumen bajo de gol por parte del relator, y al ver la pantalla no eran los de mis colores los que estaban festejando. Igualmente, una vez terminada la reunión me tomé mi tiempo para hacerme un mate. Una para mí, al menos.
De lo poco que vi de la primera parte, lo mejor fue Nacho Rodríguez. Y tuvimos un cabezazo de Galeano y un tiro cruzado, bastante desviado, de Castro. No mucho más. El fútbol se define en detalles, y acá los detalles no abundan.
Los que comentaban el partido, más hinchas de Patronato que… bue, imposible encontrar un ejemplo porque nunca nadie, fuera de Paraná, vio a un hincha de Patronato pero, decía, los de la transmisión, con cierta alegría, comentaban que con esta victoria, Chacarita está en zona de descenso y Patronato sale de la misma. Luego de consumada la derrota, en las redes empezó a circular la idea de que regalamos los puntos para, a diez fechas del final todavía, complicar a los exvecinos. Ojalá tuviéramos ese don. Los que dicen eso está claro que no siguen la campaña (se podrían suscribir acá totalmente gratis en un mundo cada vez más caro). Atlanta perdió diez (DIEZ) partidos sobre veintiséis. Lo milagroso, y que habla de lo mal que está el torneo, es que con esa cantidad de derrotas todavía estemos cuartos y solo a seis puntos del puntero (que tiene uno pendiente todavía). También se olvidan (o nunca lo supieron) que tuvimos una racha igual de mala en la primera rueda. Pero tampoco les importa. Solo quieren ver fantasmas así que les tiro desde acá que ayer me pareció ver a gente del FBI cerca de los vestuarios del Bohemio. En la arenga ya se los ve caídos… Recordando aquellos días felices, hoy nos toca odiar al técnico de España por estas declaraciones. Y bueno, es así, el odio moviliza y nos permite exorcizar el dolor.
Otro dato llamativo que repetían es que Patronato está rompiendo una racha de doce fechas sin ganar. Cien días hacía que no ganaba el Patrón. Esas cosas que logramos nosotros. Y el último partido que había ganado, justamente, había sido contra Chacarita por si alguien quiere abonar una teoría conspirativa.
En el segundo tiempo, Atlanta arrancó un poco mejor (que el rival, claro, porque el primer tiempo casi que no lo vi). A los cinco, Rodríguez Puch se tuvo que ir lesionado y en su lugar entró Morales que, en la primera, puso un centro al área que casi termina en gol de Galeano. Un minuto más tarde, Sosa robó una pelota en el borde del área que después definió como buen defensor que es. Pero cuando comenzábamos a ilusionarnos con una remontada, en solo cuatro minutos, Nacho Rodríguez se comió dos amarillas seguidas. La segunda la vieron solo el árbitro y los muchachos de la transmisión. La dejo por acá porque es inexplicable (y en el resumen final el comentarista sigue diciendo que está bien expulsado. Menos moral que Fantino tiene. Bue, me pasé un poco. Mala mía).
Con uno menos ya se hizo todo, aún más, cuesta arriba y los cambios (Miranda por Dramisino y #LaPelotaSiempreAlDiez Bernardi por Sosa) tampoco influyeron en lo que restaba. Faltando diez, Pereyra hizo una gran jugada ante la pasividad de los nuestros, espectadores de lujo, metió un centro atrás y Cortés puso el 2-0. Luego de esto, incluso nos salvamos de comernos alguno más. Otro dato para los que no ven seguido a Atlanta es que tiene 27 (VEINTISIETE) goles en contra. Un poco más de uno por partido.
En la primera rueda, la remontada arrancó contra San Martín en San Juan. El domingo vamos contra ellos en Villa Crespo. Esperemos volver a la buena senda. Mientras nos queda la música.