Ferro 3 – Atlanta 1
Fueron unos días nomás pero pareciera que pasó un siglo desde el último envío. Quien no lo sepa ya, aprenderá de prisa. La vida no para, no espera, no avisa (Inoportuna, de Jorge Drexler). El tema es que hoy, mientras escribo esto, arrancó una pequeña obra en casa (que no estaba del todo en los planes a tan corto plazo. O al menos no cuando escribí el texto anterior) y un perro me observa. Estoy tan solo como este gato, y mucho más solo porque lo sé y él no. (El Perseguidor, de Julio Cortázar).
El fin de semana viajamos a Monte para festejar el cumpleaños de mi hermano. Para aprovechar (y porque un día, con trabajo pero sin laburar, es un día ganado), me tomé el viernes y, cuando llegamos, no había nadie en el complejo de cabañas. Solo un perro que habían abandonado unas semanas atrás y con el que El Pibito se encariñó instantáneamente, lo que nos llevó, luego de un debate y un operativo traslado, a tenerlo hoy acá. Aún estamos barajando el nombre pero ya tiene su lugar. Le encanta sentarse en el balcón y observar el afuera por lo que cada tanto me referiré a él como El Guardián de Virgilio (y seremos El Señor Del Balcón y El Guardíán de Virgilio). Como nombre propuse El Robe pero El Pibito me lo bajó así que, por ahora, es Lengüetazo, como lo bautizó apenas lo conoció, por su forma de relacionarse.
Lo que me lleva a una historia de la Antigua Grecia conocida como El Perro de Alcibíades. Alcibíades era un aristócrata, político y militar ateniense que fue acusado de corrupción. Tenía un perro muy costoso famoso en Atenas por su belleza pero sobre todo por su cola esplendorosa. En medio de un escándalo por corrupción, el político ordenó a sus súbditos que le cortaran la cola. Todos se sorprendieron y durante un tiempo no dejaron de hablar de la crueldad de Alcibíades. Sin embargo, cuando sus conocidos le preguntaron por qué lo había hecho, él les explicó que fue para que se enfocaran en eso y dejaran de hablar de sus escándalos. Suena bastante conocido, posible y actual.
Igualmente, no es que sea un gran conocedor de las historias de la Antigua Grecia sino que en su último álbum, el Cuarteto de Nos (banda de la que El Pibito es fanático. Estamos muy uruguayos por acá hoy) basado en esa historia hizo una canción. “Encandilar con algo aparatoso, disimulando asuntos peligrosos. Y que acapare la atención una trivial conversación. Humo, el perro, la cola. Miren para allá”. (El perro de Alcibíades)
¿Por dónde andan los Therians desde que salió la nueva ley criminal laboral? ¿Qué nos están tratando de ocultar con los pavotes del farmeo de aura? ¿Qué se supone que hacen? ¿Y el boludo de Samuel Jackson en qué anda desde que perdimos el mundial? ¿Estás hablando de todo esto para no meterte en lo mal que juega Atlanta? Humo, el perro, la cola. Miren para allá.
En una nueva floja actuación (y van…), el Bohemio cayó contra Ferro por 3 a 1 y se aleja de los puestos de arriba. Encima, en los últimos cuatro partidos nos comimos diez (DIEZ) goles. Es cierto que estamos a seis de la punta nomás que ahora ostenta Tristán Suárez (¡mirá lo que es esta realidad, hermano!) pero lo que más preocupa es lo mal que juega. Sin creación, sin seguridad, sin casi molestar al rival. Nos ilusionamos con el descuento de Quintana —uno de los mejores a lo largo del torneo— a pocos minutos de que Ferro se puso 2-0, pero duró poco y con el tercero ya Atlanta no tuvo ningún tipo de reacción. Es cierto que acarreamos varias lesiones y expulsiones que no ayudan a consolidar un equipo fijo pero los que entraron no estuvieron en buen nivel. Y las fechas pasan.
El sábado tenemos que ir a Matadero, cancha siempre difícil, para visitar a Chicago que viene de perder el clásico con los Sin Color. No imagino un clima de fiesta así que nos vendría bien aprovecharnos de su mal momento. Esto es fútbol.
La semana pasada cerré el envío con unas recomendaciones entre las que había un programa en el que entrevistaban a Drexler. Hoy abrí con una frase de uno de sus discos que más me gusta y que se relaciona con todo lo que pasó en estos días (y más). Ya que estamos, les dejo a estos dos Muchachos Que Pasan Música en un bar con una lista armada solo con temas del uruguayo donde se puede comprobar que tiene muchos temazos. Igual, sigo con mi empresa para que la gente escuche discos completos. Y Taracá, el último que sacó,es una buena puerta de entrada. De paso, miren para allá.