Atlanta 1 – San Martín de Tucumán 0
Confieso que he fallado nuevamente. Tengo, esta vez también, una buena excusa. Después de muchos años, logramos coordinar diez amigos y nos fuimos a pasar unos días a Tilcara. ¡Qué país tenemos, mamita! Creo que los políticos de por acá se aprovechan de nosotros porque cuentan con que no nos vamos a querer ir, con que estamos en el mejor lugar del mundo. Pero eso es para otro tipo de envíos. Lo que sí me parece clave destacar, o dejar como consejo por si sirve, es que hay que tomarse un tiempo para cultivar la amistad, los vínculos (saludo a Las Pastillas y su reciente disco), crear un par de anécdotas nuevas para renovar y no repetir las mismas de hace más de 30 años (con el lujo que conlleva haber compartido tanto tiempo con un grupo de personas), y vivir unos días fuera del bullicio del día a día. No se van a arrepentir.
Cuando ya estábamos finalizando dicho viaje por el norte, en zonas donde la señal internética no abunda, fui siguiendo el primer tiempo por Promiedos en la ruta que conectaba Tilcara con el aeropuerto de San Salvador de Jujuy, y también les informaba a dos amigos cuervos sobre los sucesos en el clásico entre San Lorenzo y Riestra. Además, luego de mantenerme estos días un poco desconectado de las vicisitudes del mundo (¿A qué llamarán El Mundo?), aproveché para revisar los resultados del día anterior y me enteré de que Tristán, el puntero de la zona, no había pasado del empate en su visita a Colegiales. De que Chacarita había caído en su duelo clave por no descender frente a Almagro (una lástima…); y de que Agropecuario, en otro de los enfrentamientos entre los de abajo, le había ganado como visitante a Quilmes. Los muchachos del sur, si bien todavía no están salvados, tienen que agradecer el presente de los que quedaron por debajo, porque su campaña fue horrible. Y tres de los pocos puntos que los dejan con vida nos los sacaron a nosotros en el final.
Llegamos al aeropuerto y nos acomodamos en la zona de preembarque justo para cuando iniciaba el segundo tiempo. A pesar de mis reservas, por la falta de señal en el teléfono me conecté al wifi libre del aeropuerto (algo que no recomiendo, salvo que sea por extrema necesidad, como ver un Atlanta – San Martín de Tucumán, ya que es abrirle la puerta a cualquier hacker que quiera hacerte una maldad) y pude ver un rato. Por lo que decían en la transmisión, en el primer tiempo los tucumanos jugaron un poco mejor. Incluso, justo en el momento en que me conecté, Rago tapó un disparo desde afuera con destino de gol.
En lo que vi, el partido estuvo parejo y tuvimos un par de chances para ponernos en ventaja. Una en los pies de Nacho Rodríguez, que tapó bien el arquero rival. Y otra de Sosa en el segundo palo, tras un centro de Castro Ponce que cruzó toda el área y se fue apenas afuera. A los 29 de la segunda parte, después de una falta en el borde del área, Ostachuk, que había ingresado un rato antes por la lesión de Moreira, pintó una parábola perfecta para clavarla al ángulo y poner el único gol (golazo) del partido. Grito solitario y festejo por lo bajo con mi hermano en el silencioso aeropuerto de Jujuy, que vio su rutina sonora alterada gracias a la magia del pie derecho de Ostachuk, que nos sorprendió a todos (quizás también a él, aunque se tuvo fe para pegarle). Minutos más tarde, Rago volvió a agrandar su figura atajando un cabezazo difícil de Valdez. Y los tucumanos tuvieron la última, desde un tiro libre lejano del Caco García (gran apodo), que dio en el travesaño. No hubo mucho más. Con el final se desató la fiesta en Villa Crespo, un día antes de cumplir los 122 años. Y también en el aeropuerto de Jujuy, a minutos de subirme al avión que me traería de vuelta a casa.
Un rato después, Chicago estaba haciendo las cosas bien (aunque hay una jugada inexplicable) y sacaba al menos un punto en su visita a Temperley, pero el Gasolero lo ganó a los 94, con lo que alcanzó a Tristán. Ahora quedamos a un punto de ambos, con nueve en juego.
El final del torneo está hermoso. Se nos viene un cierre complicadísimo (tenemos que ir a Salta y a Jujuy en las próximas dos fechas, y la última con Midland, todos equipos que están en el reducido), pero la ilusión está intacta. En la pelea de abajo, Patronato le ganó a Güemes, condenándolo al Federal A, y llegó a los 37 puntos, sacando una pequeña luz de ventaja a Chicago (36) y a Chacarita (33). Encima, en la última fecha se enfrentan Chacarita y Chicago en San Martín, en lo que puede ser una nueva Batalla de los Bastardos. Para los que no saben la historia: en 2012 hubo un partido de promoción entre estos dos equipos. En el último minuto, Chacarita tuvo un penal que de meterlo lo dejaba en el Nacional y a Chicago en la B Metro. Pero atajó Monllor, aunque el Tano Pasini, técnico del equipo de San Martín, creyó ver gol y salió a festejar mientras su equipo descendía. Y nosotros fuimos felices.
Como lo fuimos en estos días en el norte argentino. La banda que más musicalizó nuestro viaje fue Intoxicados (dejamos de lado lo que está pasando con Pity) y, a pesar de que tiene un temazo dedicado a la niña de Tilcara que lo enamoró, el que más sonó en estos días de situación de sala de ensayo fue este. Nos vemos la próxima.